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Leyenda de la Casa del Diablo en Ciénaga

En el municipio de Ciénaga de Magdalena hay una mansión abandonada que oculta un terrible secreto. El viejo edificio está ubicado en la esquina del callejón Bucaramanca y la calle Valledupar.  Se dice que en 1918 al ser construida la Mansión Manuelita su dueño Manuel Varela realizó un pacto con el diablo para conseguir más riquezas de las que tenía.

Él hombre llegó de Sabanalarga, era de piel morena, alto y muy delgado pero tenía una personalidad enigmática. Se dedicaba al sector bananero y en poco tiempo se destacó como uno de los más poderosos empresarios de la región. Compró muchas tierras para construir fincas y también adquirió una línea de ferrocarril para su propia empresa. Al poco tiempo de su éxito surgió un terrible rumor sobre la procedencia de sus riquezas.

Algunos niños y hombres que trabajaban en sus propiedades comenzaron a desaparecer misteriosamente. Dentro de la Mansión Manuelita había una energía muy negativa y los que conocían a Manuel Varela decían que esa casa le pedía un sacrificio cada semana a cambio de que continuara incrementando su riqueza.

Debajo de la casa hay unos túneles en donde Manuel realizaba sus rituales demoniacos. Se comunicaba con el diablo y le entregaba las almas de sus víctimas. Dentro de la mansión solamente se escuchaban gritos de dolor y desesperación que eran imperceptibles por fuera.

Aunque don Manuel Valera murió en los años 50´s, la casa alberga a una gran cantidad de almas en pena que sollozan cada noche. Los vecinos perciben un grabe olor a azufre y en las ventanas se pueden ver unos grandes ojos rojos que parecen bolas de fuego. Se cree que lo que habita en la casa es el diablo que por el día puede pasearse en forma de niño sobre un triciclo y fumando un cigarrillo. Los que lo ven directo a los ojos se quedan helados y corren el riesgo de quedar atrapados en la casa para siempre.

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Última modificación: 18 marzo, 2019

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